Santo Domingo, República Dominicana.– El ministro de Cultura y miembro de la Dirección Política del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Roberto Ángel Salcedo, advirtió que República Dominicana no está exenta del surgimiento de un “outsider” político, una figura ajena a las estructuras tradicionales de los partidos que podría capitalizar el descontento y la pérdida de confianza de sectores de la ciudadanía.
La reflexión fue planteada por Salcedo en su artículo de opinión “El pensamiento del outsider”, publicado en el periódico El Día, donde analiza el fenómeno político que en las últimas décadas ha llevado al poder a figuras que se presentan como alternativas a los partidos y liderazgos tradicionales.
Salcedo sostiene que cuando las organizaciones políticas pierden capacidad para canalizar las demandas sociales, ya sea por desgaste, rigidez, falta de renovación o desconexión con amplios sectores de la población, puede generarse un “vacío de representación” que termina siendo aprovechado por liderazgos provenientes de fuera del sistema político tradicional.
Roberto Ángel analiza el fenómeno del “outsider” en América Latina
Para sustentar su planteamiento, Roberto Ángel Salcedo recurre a los análisis de los politólogos Kenneth Roberts y Carlos de la Torre sobre las crisis de representación y las características de los liderazgos que construyen su respaldo electoral a partir del rechazo a la clase política tradicional.
El dirigente político analiza experiencias como las de Fernando Collor de Mello en Brasil, Alberto Fujimori en Perú y Hugo Chávez en Venezuela, casos que, aunque diferentes entre sí, utilizaron el desgaste de los sistemas políticos existentes como parte de las condiciones para construir nuevos liderazgos.
Salcedo también aborda ejemplos contemporáneos como los presidentes Javier Milei, de Argentina, y Nayib Bukele, de El Salvador, a quienes presenta como referentes actuales de una forma de liderazgo que cuestiona los códigos y estructuras tradicionales de la política.
Sin embargo, advierte que el fenómeno no debe ser idealizado, debido a que algunos liderazgos construidos sobre la relación directa con la ciudadanía pueden terminar generando tensiones con las instituciones democráticas, los sistemas de contrapesos y las estructuras tradicionales de representación.
¿Puede surgir un “outsider” en República Dominicana?
Al trasladar su análisis al escenario dominicano, Roberto Ángel considera que la posibilidad de que aparezca un outsider en República Dominicana debe ser tomada en serio.
“En República Dominicana, la posibilidad de un outsider no es un escenario remoto”, plantea Salcedo, al identificar como factores que podrían favorecer este fenómeno el desgaste del sistema de representación, la fatiga ciudadana frente a la clase política y la distancia entre gobernantes y gobernados.
A juicio del dirigente político, hasta ahora el sistema dominicano ha mostrado capacidad para absorber el descontento social dentro de las estructuras partidarias existentes. No obstante, advierte que esa capacidad de absorción no es ilimitada y podría verse comprometida si las organizaciones políticas no consiguen renovar sus liderazgos y fortalecer sus mecanismos de representación.
Salcedo plantea que, si las instituciones y los partidos dominicanos no responden de manera efectiva a las demandas de la ciudadanía y no mantienen canales creíbles de representación, podría abrirse un espacio para una figura que construya su liderazgo precisamente a partir del rechazo a la política tradicional.
El escenario político dominicano rumbo a 2028
La advertencia de Roberto Ángel se produce en un momento en que el escenario político dominicano comienza a moverse con mayor intensidad de cara a las elecciones de 2028, con dirigentes de diferentes organizaciones evaluando sus posibilidades y sectores de la sociedad siguiendo de cerca el proceso de renovación de los liderazgos políticos.
El planteamiento coloca sobre la mesa un escenario que podría modificar la competencia electoral: el surgimiento de una figura que, sin depender inicialmente de las estructuras tradicionales, logre conectar con el descontento ciudadano y convertirse en una alternativa frente a los partidos establecidos.
Para Salcedo, el fenómeno del outsider no debe analizarse únicamente desde la perspectiva de una persona o de su capacidad de comunicación, sino como el resultado de procesos sociales y políticos más profundos relacionados con la representación, la confianza ciudadana y la capacidad de los partidos para renovarse.
La advertencia abre así un nuevo debate sobre el futuro de la política dominicana y sobre las condiciones que podrían definir la competencia electoral de 2028, especialmente ante el desafío que supone mantener la confianza de una ciudadanía cada vez más exigente con sus representantes.





