Miles de noruegos y representantes de casas reales y gobiernos de distintos países acompañaron este miércoles en Oslo el funeral de Estado del rey Harald V, fallecido a los 89 años, en una jornada que marcó el cierre de 35 años de reinado y una nueva etapa para la monarquía noruega.
Oslo se convirtió en el centro de los homenajes al monarca, mientras miles de ciudadanos se congregaron a lo largo del recorrido entre el Palacio Real y la Catedral de Oslo para despedir a Harald V. La ceremonia estuvo acompañada por un amplio dispositivo militar: alrededor de 1.900 efectivos participaron en el recorrido, mientras salvas de honor y un sobrevuelo de aviones F-35 formaron parte de los actos oficiales.
El funeral reunió a miembros de distintas familias reales y autoridades internacionales, entre ellos el príncipe Guillermo del Reino Unido, el príncipe heredero Akishino de Japón y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, además de representantes de varias monarquías y gobiernos europeos. La presencia internacional reflejó la relevancia de Harald V y los estrechos vínculos de la familia real noruega con otras casas reales.
El rey Harald V murió de forma pacífica
El rey Harald V falleció el 28 de agosto en Oslo, a los 89 años, después de 35 años en el trono. La Casa Real informó entonces que murió de manera pacífica en el Hospital del Reino, donde permanecía ingresado tras el deterioro de su estado de salud. Su fallecimiento abrió inmediatamente la sucesión y convirtió a su hijo Haakon en el nuevo monarca de Noruega.
Durante el funeral, Haakon VIII encabezó el cortejo detrás del féretro de su padre, acompañado por integrantes de la familia real. El nuevo rey rindió homenaje a Harald y destacó su carácter cercano, su compromiso con sus valores y la manera en que mantuvo una relación estrecha con la población noruega.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada se produjo con la participación de la reina Sonia, viuda de Harald, quien acompañó el último adiós al monarca después de casi seis décadas de matrimonio. La reina Mette-Marit, esposa de Haakon VIII, también participó en los actos pese a encontrarse en recuperación tras un trasplante de pulmón.
Después de la ceremonia religiosa en la Catedral de Oslo, el féretro fue trasladado a la fortaleza de Akershus, donde Harald V fue sepultado en la cripta real junto a sus padres. Con este acto concluyó oficialmente el período nacional de duelo y comenzó una nueva etapa para la monarquía noruega bajo el liderazgo de Haakon VIII.
Tras muerte del rey Harald V viene la trasición
La despedida de Harald V puso de manifiesto la popularidad que conservaba el monarca entre los noruegos después de más de tres décadas en el trono. Durante los días de duelo, decenas de miles de personas acudieron a rendirle homenaje y dejaron flores, velas y mensajes frente al Palacio Real. Una encuesta difundida por NRK situó en 72 % el respaldo a la monarquía tras su fallecimiento.
La transición supone el cierre de una etapa marcada por la modernización de la imagen de la Corona y el estilo cercano de Harald V. Ahora, Haakon VIII enfrenta el desafío de preservar ese vínculo con la ciudadanía y garantizar la continuidad de una institución que mantiene un papel principalmente representativo dentro del sistema constitucional noruego.
El funeral de Harald V también recordó la dimensión histórica de la monarquía noruega, una institución que ha acompañado al país durante buena parte de su desarrollo moderno. Con la llegada de Haakon VIII al trono, Noruega inicia una nueva etapa en la que tradición y renovación volverán a ocupar un lugar central en el futuro de la Corona.





